Ayer no pude sentarme casi ni un minuto.
Como por fin pude levantarme de cama, aproveché el día al máximo, estuve de arriba para abajo, dando vueltas por fuera y dentro de la casa. Max siguió sin apartarse de mi en todo el día, aunque seguí notando como miraba a la abuela... así que una vez solos, hice al fin la pregunta que me corroía desde hacía días:
-¿Te pasa algo con mi abuela?
Me miró y sonrió un poco, pero instáneamente la sonrisa desapareció de su casa.
-¿Sigues teniendo ganas de que te expliqué cosas?- puse los ojos en blanco, había que ser imbécil para hacerme esa pregunta a estas alturas, creo que me escuchó, porque volvió a sonreír un poco.-Puedo contarte algo que no va a ponerte en peligro, si así lo deseas.
-Me conformo con que me cuentes algo más, en realidad me conformo con que me cuentes cualquier cosa dado lo poco que sé de ti y de tu historia.-le contesté. Miró por la ventana y solo escuché como pensaba "aún es suficientemente de día".-¿Suficientemente de día para qué?
-Para que salgamos a dar una vuelta por el bosque.
-¿Por el bosque?
-Sí, si salimos ahora volveremos antes de que anochezca.
-No hace falta que volvamos antes de que anochezca, la abuela no se preocupará.
-No lo decía por la tranquilidad de tu abuela, si no por la mía. Volveremos antes del anochecer.-y no dio paso a ningún tipo de "pero", tampoco pensaba decirle nada, iba a contarme algo, una explicación de tantas que había pedido... no iba a quejarme, desde luego.
Así que salí de casa, sin despedirme ni nada, la abuela ya estaba acostumbrada a que saliese y entrase cuando quisiera. Así que seguí a Max a través de la parte del bosque que pegaba con casa, hasta que ya no sabía para donde iba.
-¿Queda mucho?
Max iba mirando árbol por árbol hasta que se detuvo al lado de uno.
-Es aquí.-señaló un árbol, que tenía una especie de X marcada en la corteza y después señaló el suelo.-Escarva un poco.
Lo miré, dudando apenas dos segundos, luego la curiosidad me pudo. Me agaché, escarvé un poco y encontré una pequeña cajita de lata.
-¿Y esto?
-Sabes lo que son las cápsulas del tiempo, ¿no?-asentí.-Tu abuela y yo hicimos una, apenas un mes antes de que me mataran. La enterramos aquí, pensando volver a abrirla cuando fuesemos viejos, y recordar todo lo que vivíamos por aquel entonces... pero ninguno de los dos sabía que es lo que pasaría después...
-¿Puedo abrirla?-le pregunté, aún con la caja entre las manos, consciente de lo importante que era aquello para él, y muy posiblemente, también para la abuela.
-Claro.- se agachó a mi lado, con los ojos muy pendientes de todo lo que pasaba con la caja. Abrí la caja con cuidado y la solté en el suelo, cogiendo la foto que se hayaba en el fondo de la caja, cubriéndola por entero. Me vi a mi misma, aunque claro que supe que era la abuela.-Sí, te pareces mucho a ella, más de lo que crees.
-Como tú con Alex.-le sonreí, y el esbozó una casi sonrisa.
-Sí, igual...-levanté una ceja.-Sigue mirando... puedes preguntarme cualquier cosa-se me iluminó la cara.-pero solo te contestaré a las que estén relacionadas con cualquiera de estas cosas.
Volví a centrar mi atención en la caja, y vi un anillo, grande y de plástico.
-¿Y esto?
-Me tocó cuando era pequeño, en los cereales, se lo regalé a tu abuela y le dije que cuando fuesemos mayores ese sería nuestro anillo de bodas, que lo guardase ella. Años después aún lo consevaba, así que lo metimos aquí.
-¿Por qué mi abuela me dijo que solo eráis conocidos?
-Supongo que decir que éramos algo más hubiese sido incómodo, estando tu abuelo pululando por allí.
-¿Y qué con eso? En fin, solo eráis un par de adolescentes enamorados, nada serio.
-Creo que no entiendes que el mundo ha avanzado mucho en todos estos años... en mis tiempos-me recordó a mi abuelo diciendo eso (luego recordé que de seguir vivo, Max tendría la edad de mi abuelo)-la gente se casaba joven, tu abuela y yo nos conociamos desde pequeños, nos íbamos a casar en apenas un año...
-Vaya...-abrí mucho los ojos ante el hecho de que podía no existir si las cosas hubiesen sido diferentes.-Pues...-añadí, soltando el anillo y volviendo a coger la foto, donde mi parecidísima abuela y Max sonreían dados de la mano.-yo creo que no habla de ti porque le hace daño.-"A veces yo también lo creo, pero tu abuelo..."pensó-que quiera al abuelo no significa que no te recuerde, ibas a casarte con ella, claro está que no te habrá olvidado...-sonrió un poco.-¿Por eso te comportas así conmigo?-le pregunté, señalanado a la abuela en la foto.
-¿Así como?
-Me tienes demasiada paciencia y te preocupas por mi, ¿lo haces proque me parezco a ella?
-Lo hago porque sin ti no tengo salida de este mundo, he pasado muchos años perdido sin nadie que me viese, y al fin has llegado tú. Si te pasase algo, ¿qué ganaría? ¿compañía en este lado?
Agaché la cabeza y miré la foto.
-Claro, yo no te preocupo.-susurré, obviamente él me escuchó.
-Oye, tampoco es eso...
-No importa.-cerré la caja con fuerza, volviendo a meterlo todo en ella, y la enterré en su sitio de nuevo, a tiempo de ver como el cielo oscurecía y Max se ponía tenso a mi lado.
-Nos vamos, Dafne, date prisa.
-Solo está anocheciendo, Max, no te preocupes.
-¡Nos vamos!-y de nuevo se enfureció de tal forma que me asustó y heló la sangre al punto de no poderme mover.-Oh, no, vamos, eh, no te voy a hacer nada, solo puedo asustarte, ¿recuerdas?-se acercó a mi y me intentó dar, pero su mano atravesó mi hombro, helándome aún más.-Venga Dafne, se hace de noche y este sitio no es seguro.
En mitad de mi parálisis, escuché el aullido de un lobo en la lejanía ( o no tan lejanía, cosa que me asustó aún más)-No puedes reaccionar así cada vez que te grite, Dafne, si no no acabaremos nunca. Venga, tenemos que salir de aquí y yo no puedo sacarte a la fuerza, este lugar es peligroso...
-¿P...p...p...p...o...r...q...u...é? S...o...l...o...es... un bosque.-volvía a reaccionar, con esfuerzo, pero lo conseguía.
-Aquí fue donde me asesinaron, en este mismo lugar.-tragué saliva con dificultad y me paralicé de nuevo.-¿Ves? No puedo gritarte, ni puedo contarte donde morí, ¿cómo pretendes qué te cuente qué pasó? ¡No lo soportarías!-después pensó que eso no me ayudaría (en realidad nada de lo que me pudiese decir iba a ayudarme en esos momentos.-Ire a buscar ayuda.
Y desapareció, e incluso así, en mi estado, pensé que cómo iba a poder ayudarme cuando nadie más que yo lo veía. También pensé en si los lobos estarían cerca ya... No sé cuanto tiempo pasó exactamente, pero me iba sintiendo más débil con cada segundo que pasaba hasta que escuché a alguien llegar corriendo a mi lado.
-¿Dafne? ¿Dafne? ¿Estás bien?
Era Alex. Lo miré y me cogió de los hombros, zarandeándome un poco para que me despertase.
-Alex... ¿Qué haces a...?-intenté temrinar, pero no pude.
-Estaba en casa, y de pronto se cayó al suelo la libreta que te dejaste cuando le diste clase a mis hermanos, me dio un mal presentimiento y fui a tu casa. Tu abuela me dijo que habías salido, que probablemente estarías en el bosque, y aquí estoy.-me contestó, cuando ya estaba de pie, pero apoyada en él y sin fuerzas para ir sola.
-¿Y cómo sabías que estaba justamente aquí?-todas las energías que había perdido, parecían volver estado a su lado.
-No lo sabía.-me contestó mirándome fijamente.-Simplemente me dejé llevar por mi presentimiento, y no he fallado mucho.-Le sonreí.-¿Se puede saber qué haces aquí a estas horas?-Max apareció tras Alex.
-Marchaos, ya.-dijo. Me pregunté cuanta concentración y esfuerzo había tenido que gastar Max, y cuan peligroso podía ser estar ahí para que hubiese buscado la forma de ayudarme a toda costa. Les sonreí, tanto a Max como a Alex.
-No me he dado cuenta de como anochecía.-le contesté.
-¿Y por qué no te has levantado e ido?
-Porque...-no tenía ninguna explicación razonable a eso, sin tener que mencionar a fantasmas.-He... escuchado lobos, les tengo un miedo horrible y... me he asustado, pero ya estoy bien, gracias.
Y me separé de él, Max se mantenía a mi lado, tenso y frunciendo el ceño ante mi comentario.
-¿Le tienes miedo a los lobos?
"No, pero no querrás que le cuente que te veo."
-No, claro que no.-movió la cabeza de un lado a otro y desapareció, fruncí el ceño y miré a Alex.
-¿Segura de que estás bien?
-Sí, tranquilo.
-Vamos, te acompaño a casa.
-No hace fal...-una voz en mi cabeza (la de Max) soltó algo como "deja al chico que te acompañe a casa, y no te separes de él, cuanto más tiempo juntos, mucho mejor para vuestra seguridad... la de ambos". Moví la cabeza yo y miré a Alex.-Esta bien.
Caminamos en silencio hasta llegar a mi casa, en la puera me giré hacía él.
-Te veo mañana.
-Gracias, de nuevo, no sé que hubiese sido de mi si no apareces por ahí.
-No ha sido nada, pero procura no meterte en bosques cuando sea de noche, por favor, no siempre estaré para ayudarte.-me sonrió.
-Lástima.-le sonreí yo. Se quedó mirando mi frente y levanto la mano hacia ella.
-Te has arañado. Fui a tocarme y nuestras manos se rozaron, ambos agachamos la cabeza y miramos a otro lado.
-Me... me miraré dentro. Hasta mañana.
Y huí, de nuevo.
La abuela me ofreció la cena, pero no tenía apetito. Subí y entré al baño, solo tenía un pequeño rasguño, me lavé la cara y cuando me la secé, al quitarme la toalla, Max ya estaba ahí, con una cara que... ¡por favor!
-¿Qué pasa?-le prgeunté girándome a mirarlo.
-Ya sé porque sigo aquí.
-Muy bien, y ¿puedo saberlo?
-La historia se va a repetir...
-¿Qué historia?
-La mía.
-Explícate mejor.
-Aléjate de Alex, Dafne, por favor.
-¿Qué? Primero me dices que no me separe de él y ahora que me aleje... ¿Quien te entiende? Pues, ¿sabes qué, Max? No pienso alejarme de él.
-Antes era diferente, era mejor que estuvieses con él.
-¿Y qué ha cambiado?
-Todo.
-¿Todo?
-Sí, vosootros habéis cambiado, vuestra forma de miraros, de protegeros... si de verdad quieres proteger a Alex, aléjate de él, Dafne, si no le pasará lo mismo que a mi.
-¿Por qué? ¿Qué te pasó que pueda repetirse? ¿Qué hay que siga siendo igual?
-Nada ha cambiado. Lleva desde que nació enfrentadose al mismo peligro que me tocó vivir, sin saberlo, el mismo que me mató.
-¿De qué peligro hablas?
-Aléjate de él.-y desapareció, dejándome con la palabra en la boca...
Mira, Max, si pretendes que me aleje de Alex... sigue intentándolo, pero te aseguro que no lo conseguirás. Alex es lo único que me mantiene cuerda en este sitio, es mi salvavidas... No quiero ni imaginarme qué pasaría si él no estuviese.
uoh! que largo hoy! xd
ResponderEliminarpero no por ello menos malo, tan bueno como siempre.
besuss!
pero no por ello menos bueno*
ResponderEliminarque malos son los lunes, que le hacen equivocarse a uno xD
como mola!!!me encanta!!eres toda una artista!!
ResponderEliminarun beso!!cuidate!!
lo sabía, lo sabía
ResponderEliminarsigo esperando actualización
ResponderEliminar