Anoche no pude dormir bien. Entre unas cosas y otras no he pegado ojo en toda la noche. Una cosa es el fantasma prófugo, otra el chico real que se parece al fantasma prófugo y su extraña conexión con él. No soy la única que piensa que hay algo raro ahí, ¿verdad? Bueno, apartando el hecho de que haya un fantasma, que eso ya es suficientemente raro de por sí.
Esta mañana me crucé con Alex por el insituto, y milagrosamente se acercó él a mi. Su tartamudeo había disminuido considerablemente y no parecía al borde del infarto como el día anterior. Le he sonreido, además le he sonreido con sinceridad, como si nunca se me hubiese olvidado como se hacía eso. No sé exactamente como he llegado a sacarle el tema de su tio abuelo, pero lo he hecho, aunque tampoco haya servido de mucho. Me ha dicho que su tío murió en el bosque, que lo encontraron una semana después y que a él nunca le había contado qué era exactamente lo que había pasado. ¿Por qué había tanto secreto en torno a Max? Ah, sí, no os lo he dicho, la abuela me dijo ayer que se chico se llamaba Maximiliano ¡toma ya! Prefiero llamarlo Max, es más corto y menos anticuado en mi opinión.
Creo que soy la chica con la que más ha hablado este chico en la vida, porque todo el mundo nos miraba raro, y cuando él se ha ido alegando que tenía cosas que hacer, todo el mundo me miraba a mi. Podría achacarlo a mi condición de nueva en el colegio, pero creedme si os digo que no era por eso.
Al volver a casa mi abuela me tenía una sorpresa reservada, en realidad dos, solo que ella era consciente solo de una.
A su lado estaba Max, mirándola y mirándome, incluso me mareó al ver con la rapidez que lo hacía.
-Dafne, te tengo que pedir un enorme favor.
-Dime abuela.-me he sentado en el sofá, con curiosidad. Desde que murieron mis padres nadie me pide nada, ¿no se dan cuenta que lo que necesito es precisamente que me mantenan ocupada con cualquier cosa, por muy ridícula que sea?
-Verás, ya te habrás dado cuenta que en este pueblo tan pequeño- pueblucho enano, habría dicho yo- todos nos llevamos muy bien, y procuramos ayudarnos cuando podemos.
-Sí, me he fijado.-le contesté, sin saber donde quería llegar. Max centró su vista en mi y esta vez no apartó los ojos.
-Pues resulta que unos vecinos, amigos míos, necesitan ayuda con sus hijos pequeños.
-¿Quieres que haga de niñera?
-En realidad he pensado que podrías darles clases particulares, creo que eso os ayudaría a todos, ellos mejorarían sus notas y tú podrías refrescar cosas que ya se te hayan olvidado un poco.- o que directamente no recuerde, se le olvidó decir.
-Bueno...- había pedido que me diesen algo que hacer, ¿no? pues ya está, acarreando con mis deseos.-vale.
-¡Genial! Empiezas esta tarde, es más, empiezas después de comer.
-¿Ya?
-No necesitas más tiempo. Anda, pon la mesa.
Y así se quedó tan tranquila, cargándome el muerto (va sin segundas)... Max se pasó toda la comida mirándome muy serio, casi me asustaba. Pensé muy fuerte para que me escuchase, pero, o no quiso responderme, o no me escuchó. No tuve tiempo apenas de nada, antes incluso de empezar a recoger la mesa la abuela dijo que ella se haría cargo junto que Cristian, que me miraba atentamente también, supongo que intrigado por la cara de concentración que debía tener. Casi me empujó fuera de casa, dejando un cutre mapa en mi mano para que supiese llegar. Max me seguía.
-¿Qué te ha...?
-Vas a mi casa.-me interrumpió, poniéndose más serio aún.
-¿Y? ¿Porqué tienes esa cara?
-No quiero que entres en esa casa.
-¿Qué pasa? ¿Alguien me va a comer?- y me miró, de un mal humor horrible. Me arrepentí antes de haberlo terminado de decir.
-Mira...-dijo, después de un rato en el que yo trataba de descifrar el mapa que me había dado la abuela.- cuando entres en esa casa... mantente lo más alejada de todo el mundo, mantente atenta a mi mente por si te doy cualquier advertencia.
-Pero... ¿qué clase de familia tienes tú?
-Tú hazme caso.-me contestó, como si con eso fuese suficiente.
-Yo siempre te tengo que hacer caso, aunque no me des ninguna explicación, ¿es eso?
-Te las daré cuando tenga que hacerlo.
-Te ayudaré y haré caso cuando me des esas explicaciones...-le contesté, mirándole con rabia.
-¿Dafne?-escuché detrás de mi. Me giré a tiempo de ver como Alex buscaba alguien detrás de mi, supongo que me había escuchado y ahora estaría preguntándose hasta que punto había perdido la cabeza y si era seguro estar allí.
-Hola.-lo saludé, recuperando el buen humor.
-Mi madre me ha mandado a buscarte, creo que tienes que darle clases a mis hermanos pequeños.
-Sí, eso parece.-Empezó a andar lo suficientemente lento como para que lo alcanzase, y eso hice, pero pocos segundos después no había nadie a mi lado, lo vi en el suelo, se había caído. me acerqué a él y le pregunté si estaba bien. Se había hecho daño en el codo, que ahora le sangraba. Y de pronto se desmayó. Me quedé alucinada.
-Sí, aparte de ser torpe y tenerle miedo a las chicas, también se lo tiene a la sangre.-dijo Max, mirándole y volviéndose a llevar una mano ala frente mientras movía la cabeza de un lado a otro.
-No te metas con él.-le dije, acercándome a Alex y arrodillándome a su lado.
-No le pasa nada, está bien.-de pronto me acordé de mi teoría de la extraña conexión, me levanté y me puse delante de Max, que me miraba confuso.-¿Qué...?
Y le clavé el dedo en el pecho, y de nuevo él era real.
-Lo sabía... explícame qué pasa.
-No sé que pasa.
-Dime la verdad.-le advertí.
-Eso estoy haciendo, en eso es lo que me tienes que ayudar...-me contestó. Escuché un ruido tras de mi, era Álex, que se despertaba.
-¿Estás bien?-le pregunté, ayudándole a levantarse.
-Soy un poco sensible a la sangre.
-Ya veo.-le sonreí y él me devolvió la sonrisa.- Venga, vamos a casa.
Que casa tan extraña, por favor. Parecía que dentro de esa casa, excepto por un par de cosas, el tiempo se había detenido en los tiempos de Max. Este parecía más enfadado a cada paso, como si no soportase estar allí.
"Puedes irte si quieres" le ofrecí, a sabiendas que esta vez sí me escuchaba.
-No me voy a ir.-me contestó, deslizándose a mi lado y poniéndose delante de mi.
Los chicos, hermanos de Alex, eran adorables. Me crucé con su madre a la salida, y parecían tan agradable como el resto de la familia. No vi al padre por ningún sitio, aunque sabía que vivía con ellos.
Al salir Alex se ofreció a acompañarme a casa, pues ya era de noche, acepté y al salir vi como Max se relajaba y desaparecía. Bien, parece que al menos no consideraba que estuviese en peligro al lado de Alex.
Me despedí en la entrada y subí directamente a mi cuarto, esperando encontrar a mi fantasma por allí, y efectivamente, así era.
-Bien, explícame.-le dije, cerrando la puerta y cruzándome de brazos.
-Siéntate.
-No quiero s...
-¡Siéntate!- Le hice caso de mala gana y me senté en la cama.-Deberías dormir.
-No tengo sue...-y clavó sus ojos en los míos, y a la vez sentí como el sueño me iba invadiendo poco a poco hasta que caí en la cama, profundamente dormida.
¡Maldito seas, Max! Deja de darme largas y explícame las cosas de una vez.
uyuyuyuyuy
ResponderEliminaresto se pone interesante *ñaaaaaa*
el fantasma es un poco maleducado, pero me sigue cayendo bien :D
no podias hacer un capitulo mas intrigante verdad?? ¬¬
ResponderEliminarjummmm.... me tocará aguantarme, pero por dios, en el proximo revela algoo! jajajajajajajjaa
a k se acaban liando dafne y alex???? ^^ o dafne y el fantasma a traves de alex... ay nose, nose...
interesante...me gusta max!!
ResponderEliminarpero hay algo raro...como pudo poner la otra vez la barbilla en su hombro y ahora nada???
eso es lo k mas me intriga...kiero saber la historia de max!!!
el resto genialoso como siempre!!tk peke!!bss
eso! coño! Max, deja de dar largas y explica las cosas de una vez! xD
ResponderEliminarEsto está muy interesante, me huele a asesinato oculto con "una muerte en extrañas circustancias"
Próximo capítulo YA!
besuss!