lunes, 16 de mayo de 2011

F

Los días pasaron muy lentos, tan lentos que parecían semanas. Incluso para mi, una fantasma cualquiera al que el tiempo ya ha dejado de servir.
Alex volvió a casi no dirigirme la palabra. Se pasaba todo su tiempo intentando establecer un plan “perfecto” para atacarme (entiéndase a mi cuerpo). Yo pasaba poco tiempo con él, porque ese no era mi Alex…
Pasé la mayoría del tiempo con Max, era bastante curioso que en vida apenas lo soportase a veces y ahora fuese yo la que iba a buscarle porque me sentía sola y perdida… hablé mucho con él del tema del ataque a mi cuerpo, y él sí pareció entenderlo. Así que tras unas pocas de conversaciones, decidí transformar mi plan en uno en el que él sí pudiese ayudarme.
-También podrías hacerlo tú.
-¿Qué dices, Dafne?-me preguntó, mirándome como si se preguntase si un fantasma podía enloquecer tan pronto. Yo fruncí el ceño. No consideraba haber dicho ninguna locura.
-Está claro que lo que ocurre contigo y con Alex es muy parecido a lo que ocurrió con mi cuerpo… por eso cuando Alex está medio inconsciente tú “ocupas” su cuerpo… obviamente no es igual, en vuestro caso tú no ocupas cuerpo, sino que simplemente te hacer corpóreo. Pero no debe diferenciarse mucho. Tu alma reconoce la similitud de tu verdadero cuerpo con el cuerpo de Alex, y cada vez que su alma está cerca de separarse de su cuerpo, tú vuelves un poco…
-Vaya… nunca se me había ocurrido esa explicación…-se quedó muy serio, dándome a entender que mi teoría no le resultaba del todo inverosímil.
-Así pues-continué, obviando su cara de “vaya descubrimiento has hecho”.-si consiguiésemos dejar inconsciente a Alex… tú podrías atacar mi cuerpo.
-Eso es una locura.
-¡No lo es! Mi cuerpo reconocería que en el fondo tú eres Alex. Seguiría sin atacarte y, aunque lo hiciese, en fin, no puede hacerte nada. Alex estaría a salvo, y sus lobos también.
-¿Por qué te importan tanto los lobos de Alex?
-Porque, como él mismo me explicó, cuando matan a uno de tus lobos, lo sientes, te desgarras por dentro y mueres un poco también. No permitiré que nada le haga daño. Preferiría…-tomé aire.-preferiría que me matase sin querer él a que la loba que hay en mi cuerpo pudiese hacerle nada a uno de sus lobos y con ellos, a Alex. No lo entiendes, claro.
-No. No lo entiendo porque yo no soy como vosotros. Pero más o menos sí. En definitivas cuentas, me estás pidiendo que lo haga yo, porque si no se pudiese, prefieres morir tú a que le pase lo más mínimo a él.-asentí.- ¿Y cómo crees que se lo tomaría?
-Eso no es lo importante. Lo importante es que él permanezca sano y salvo. Ya he dejado claro que qué yo muera en esta historia no es la prioridad. La prioridad ha sido y sigue siendo Alex. Él es el protagonista de esta historia.
-Para él la protagonista has sido y serás tú.
-No, los protagonistas no mueren. Él es la prioridad, y pienso protegerlo como pueda…
-Dafne… no le puedes hacer eso. No puedes buscar una forma de dejarlo inconsciente para luego buscar tu propia muerte… sabes que si te ataco probablemente no sobrevivas… nadie puede dejar a nadie a punto de morir de esa forma… a ti te dejaron así porque lo hizo un lobo bajo las órdenes de Arturo…
Tomé mucho aire antes de decir lo siguiente. Y de haber podido, probablemente hubiese derramado muchas lágrimas.
-Desde que surgió esa idea en la cabeza de Alex supe que solo habría una opción. O que al menos, por muchas que haya, todas llevarán a la misma consecuencia. Voy a morir. Si me atacan los lobos de Alex, mi cuerpo reaccionará y los atacará, tal vez lo consigan o tal vez mueran en el intento. Si me ataca Alex, no será capaz de atacarme con el suficiente control y acabará matándome…
-Y aún sabiéndolo, prefieres que sea él el que te ataque aún cuando si lo hiciesen los lobos sí tendrías una posibilidad…
-¡Pues claro! Siempre preferiré la opción en la que Alex se salva.-le dije.
-¿Cómo puedes hablar así de tu propia muerte?-me chilló.
-¿No entiendes que yo ya estoy muerta? ¡Soy un fantasma, Max! Ya es tarde. Queda una pequeña y ridícula esperanza… y esa esperanza puede traer más desgracia que felicidad.
-Si Alex se enterase de tu plan no te lo perdonaría.
-No necesito que me perdone. La verdad, me viene mejor que me odie. Así no me echará de menos, ni pensará en mi… todo sería más fácil si me odiase.
-No te va a odiar, Dafne, le vas a destrozar la vida.
-Max… yo te veía porque tenía que ayudarte en tu asunto pendiente… y tu asunto pendiente era Alex. Si yo muero, ya no habrá peligro. Tú podrás avanzar. Serás libre y descansarás después de tantos años. Que yo muera es lo mejor que puede pasar.
-¡Maldita sea, Dafne! ¡Vuestra historia tenía que funcionar! ¡Te prometí que lo vuestro sería distinto!-esta vez era él el que sonaba como si estuviese llorando. Me encogió el corazón verle así. Pero estaba decidida.
-Nuestra historia siempre ha estado igual de maldita que la vuestra, Max. Tú lo dijiste, iba a volver a pasar lo mismo, solo que está vez era la chica y no el chico la que moría.
Permanecimos mucho rato en silencio.
-Yo no quiero avanzar… yo quería avanzar para estar con ella, pero ella no está allí.
-Pero este no es tu sitio.
-Ni ese será el tuyo.-moví la cabeza de un lado a otro.
-Enséñame como hacerle dormir… como dejarlo inconsciente.
-No puedes hacerle eso Dafne.
-Enséñame…-le supliqué. Tomó aire.
-Dafne…
-Por favor…
-Solo prométeme que te despedirás de él. Prométeme que al menos le dejarás decirte adiós.
-Te lo prometo.

sábado, 14 de mayo de 2011

E

-No te entiendo, Dafne.
-¡Pero si es muy simple!-le dije y claro que era simple, o al menos para mí.
-Explícame tu gran idea.
-A ver… si eres tú directamente y no cualquiera de tus lobos quien ataca a mi cuerpo, no se defenderá, o sea, no me defenderé, o lo que quiera que sea.
-¿Por qué?
-Porque eres tú… y mi cuerpo sigue siendo mi cuerpo y aunque sea mínimamente sigue estando conectado a mi alma… y yo jamás de los jamases te haría daño…
-Pero eso supondría tener que atacarte…-tragó saliva ante la simple idea y se imaginó haciéndolo, esas imágenes llegaron hasta mi cerebro con la misma claridad que si las hubiese imaginado yo y ambos nos estremecimos.
-De todas formas, directa o indirectamente, deberías atacarme tú. Estamos solos en esto.-le susurré.
-No es lo mismo en absoluto, Dafne. Lo que yo les ordene a mis lobos, están en la obligación de cumplirlo… si yo les dijese-tragó saliva antes de continuar, porque la simple idea era suficiente.-si yo les dijese que te atacasen y te dejasen medio muerta, te atacarían con la precisa fuerza para dejarte así, sin pasarse ni un poco… yo no puedo hacer nada, nada, para dejarte medio muerta…
-Pues tendrás que hacerlo, Alex…
-Esta vez eres tú la que no entiendes…-le miré muy seria, yo misma estaba hablando de mi muerte con una frialdad exagerada, pero teniendo en cuenta que yo era un fantasma, la muerte no me parecía tan ajena.-No puedo hacer eso… yo no podría hacer nada por hacerte daño, la simple idea de ordenar tu casi muerte ya me parece una locura… de igual forma que tu cuerpo no sería capaz de hacerme nada, el mío tampoco lo sería… necesito que sean los lobos, Dafne… ellos tendrán más control y capacidad de la que tendría yo.
-Pero…
-Pero nada, imagínate por un segundo que en un supuesto horrible, me pasase… yo no podría sobrevivir a ser el causante de tu muerte, ya me sentí culpable una vez y pensé que no lo aguantaría, aún me siento culpable de que te robasen el cuerpo. Arrebatarte cualquier oportunidad de que vuelvas a la vida sería mi fin, pero sobre todo, sería el tuyo. No lo soportaría, Dafne, no lo aguantaría… no habría forma de quitarme de en medio pero desde luego, enloquecería hasta el final de mis días.
-No te pasarás… confío en ti.
-No es cuestión de confianza, Dafne. Te atacarán mis lobos, incluso eso ya es demasiado pedir, no hay nada más que hablar.
-Hay mucho que hablar.-le recriminé.-Te lo estoy pidiendo yo.
-¡Me estás pidiendo que te mate Dafne!
-Te estoy pidiendo que me salves. Alex, no me obligues a tener que obligarte.-no lo estaba amenazando, le estaba dejando los puntos claros. Solo había una salida, una oportunidad, una cosa que se pudiese hacer para acabar con esta situación. De una o de otra forma.
-No.
Fue rotundo, no dejó paso a ningún tipo de réplica. En el fondo sabía cuál iba a ser su reacción ante mi petición. La misma que hubiese tenido yo si la situación hubiese sido al contrario. Me dolió que me quisiese tanto como yo a él, si no hubiese sido así, todo habría sido mucho más fácil.
-Tendrás que hacerlo… al final descubrirás que no tienes otra alternativa… llamará a otros lobos y los tuyos no podrán hacerle nada, tal vez consigas que maten a alguno y con ellos a una parte de ti.-le estaba dando donde dolía y era consciente de ello. Se puso muy tenso y me miró con la peor de las miradas.
-¿Me estás diciendo que elija entre mis lobos y tú?-lo estaba enfadando.
-No. Te estoy diciendo que en esta historia, si yo muero, no pasa nada. Ya estábamos hechos a esa idea, llegado el momento nos encontraremos donde demonios se reúnan las almas. Ellos no tienen otra vida aparte de esta… entiendo que tus lobos den la vida por ti, que eres parte de su manada, no que la den por mí.
Tenía los puños apretados y había bajado los ojos al suelo.
-Vete.-le había hecho daño y lo sabía, y él sabía que yo lo sabía. Y sabía que solo procuraba obligarle a ser él quien me atacase, imagino que por eso no llegó a mandarme a la mierda.-Y deja de ser tan ridícula. Hace ya mucho que te dejé claro que eras lo único importante en mi vida. Nada ha cambiado.
-Todo ha cambiado.
-Pero eso no. Tú y sólo tú eres la razón de que exista. No metas a los lobos en esto, no me obligues a elegir porque ellos perderán irremediablemente contra ti. Eso es un hecho y no hay nada que pueda cambiarlo. Y lo sabes. Sabes que daría todo y pondría por delante a cualquiera por salvarte a ti. Llámame egoísta, porque lo soy en grado sumo. Pero el mundo entero me importa un bledo si es a ti a quien debo salvar. Si me propusieran acabar con el mundo para hacerte volver, acabaría con el mundo de la primera forma que pudiese.
-No seas tú ridículo. Desde el justo momento en que me morí dejé de ser una prioridad. ¿Qué pasaría si tus lobos acabasen conmigo? Sé sincero.
-¿De verdad quieres que sea sincero?-asentí, sin saber muy bien si quería escuchar lo que dijese.
-Si te matasen les diría que se fuesen, que no volviesen a pasar por aquí porque si no acabaría con ellos.
-¿Y eso te parece justo? ¿Te parece bien?
-Me parece horrible, pero no perdonaré a nadie que te haga daño. No sé si te ha quedado claro ya, Dafne, pero pienso acabar con mi propio padre por lo que te hizo. No voy a tener escrúpulos en este asunto. ¿Los tendrías tú si estuvieses en mi sitio?
Lo miré mal por obligarme a planteármelo, a imaginármelo. Lo miré mal porque me hizo sentir una persona horrible cuando me di cuenta de que yo tampoco tendría escrúpulos.
-El amor es una mierda.-dije sin más.-Se supone que estar enamorado te convierte en buena persona, no en una persona cruel y despiadada. No deberíamos anteponer al otro a los demás. Vale más la vida de muchas personas que la de una sola.
-Me da igual.
-No debería darnos igual.
-Te voy a traer de vuelta, Dafne, caiga quien caiga y le pese a quien le pese.