-No te entiendo, Dafne.
-¡Pero si es muy simple!-le dije y claro que era simple, o al menos para mí.
-Explícame tu gran idea.
-A ver… si eres tú directamente y no cualquiera de tus lobos quien ataca a mi cuerpo, no se defenderá, o sea, no me defenderé, o lo que quiera que sea.
-¿Por qué?
-Porque eres tú… y mi cuerpo sigue siendo mi cuerpo y aunque sea mínimamente sigue estando conectado a mi alma… y yo jamás de los jamases te haría daño…
-Pero eso supondría tener que atacarte…-tragó saliva ante la simple idea y se imaginó haciéndolo, esas imágenes llegaron hasta mi cerebro con la misma claridad que si las hubiese imaginado yo y ambos nos estremecimos.
-De todas formas, directa o indirectamente, deberías atacarme tú. Estamos solos en esto.-le susurré.
-No es lo mismo en absoluto, Dafne. Lo que yo les ordene a mis lobos, están en la obligación de cumplirlo… si yo les dijese-tragó saliva antes de continuar, porque la simple idea era suficiente.-si yo les dijese que te atacasen y te dejasen medio muerta, te atacarían con la precisa fuerza para dejarte así, sin pasarse ni un poco… yo no puedo hacer nada, nada, para dejarte medio muerta…
-Pues tendrás que hacerlo, Alex…
-Esta vez eres tú la que no entiendes…-le miré muy seria, yo misma estaba hablando de mi muerte con una frialdad exagerada, pero teniendo en cuenta que yo era un fantasma, la muerte no me parecía tan ajena.-No puedo hacer eso… yo no podría hacer nada por hacerte daño, la simple idea de ordenar tu casi muerte ya me parece una locura… de igual forma que tu cuerpo no sería capaz de hacerme nada, el mío tampoco lo sería… necesito que sean los lobos, Dafne… ellos tendrán más control y capacidad de la que tendría yo.
-Pero…
-Pero nada, imagínate por un segundo que en un supuesto horrible, me pasase… yo no podría sobrevivir a ser el causante de tu muerte, ya me sentí culpable una vez y pensé que no lo aguantaría, aún me siento culpable de que te robasen el cuerpo. Arrebatarte cualquier oportunidad de que vuelvas a la vida sería mi fin, pero sobre todo, sería el tuyo. No lo soportaría, Dafne, no lo aguantaría… no habría forma de quitarme de en medio pero desde luego, enloquecería hasta el final de mis días.
-No te pasarás… confío en ti.
-No es cuestión de confianza, Dafne. Te atacarán mis lobos, incluso eso ya es demasiado pedir, no hay nada más que hablar.
-Hay mucho que hablar.-le recriminé.-Te lo estoy pidiendo yo.
-¡Me estás pidiendo que te mate Dafne!
-Te estoy pidiendo que me salves. Alex, no me obligues a tener que obligarte.-no lo estaba amenazando, le estaba dejando los puntos claros. Solo había una salida, una oportunidad, una cosa que se pudiese hacer para acabar con esta situación. De una o de otra forma.
-No.
Fue rotundo, no dejó paso a ningún tipo de réplica. En el fondo sabía cuál iba a ser su reacción ante mi petición. La misma que hubiese tenido yo si la situación hubiese sido al contrario. Me dolió que me quisiese tanto como yo a él, si no hubiese sido así, todo habría sido mucho más fácil.
-Tendrás que hacerlo… al final descubrirás que no tienes otra alternativa… llamará a otros lobos y los tuyos no podrán hacerle nada, tal vez consigas que maten a alguno y con ellos a una parte de ti.-le estaba dando donde dolía y era consciente de ello. Se puso muy tenso y me miró con la peor de las miradas.
-¿Me estás diciendo que elija entre mis lobos y tú?-lo estaba enfadando.
-No. Te estoy diciendo que en esta historia, si yo muero, no pasa nada. Ya estábamos hechos a esa idea, llegado el momento nos encontraremos donde demonios se reúnan las almas. Ellos no tienen otra vida aparte de esta… entiendo que tus lobos den la vida por ti, que eres parte de su manada, no que la den por mí.
Tenía los puños apretados y había bajado los ojos al suelo.
-Vete.-le había hecho daño y lo sabía, y él sabía que yo lo sabía. Y sabía que solo procuraba obligarle a ser él quien me atacase, imagino que por eso no llegó a mandarme a la mierda.-Y deja de ser tan ridícula. Hace ya mucho que te dejé claro que eras lo único importante en mi vida. Nada ha cambiado.
-Todo ha cambiado.
-Pero eso no. Tú y sólo tú eres la razón de que exista. No metas a los lobos en esto, no me obligues a elegir porque ellos perderán irremediablemente contra ti. Eso es un hecho y no hay nada que pueda cambiarlo. Y lo sabes. Sabes que daría todo y pondría por delante a cualquiera por salvarte a ti. Llámame egoísta, porque lo soy en grado sumo. Pero el mundo entero me importa un bledo si es a ti a quien debo salvar. Si me propusieran acabar con el mundo para hacerte volver, acabaría con el mundo de la primera forma que pudiese.
-No seas tú ridículo. Desde el justo momento en que me morí dejé de ser una prioridad. ¿Qué pasaría si tus lobos acabasen conmigo? Sé sincero.
-¿De verdad quieres que sea sincero?-asentí, sin saber muy bien si quería escuchar lo que dijese.
-Si te matasen les diría que se fuesen, que no volviesen a pasar por aquí porque si no acabaría con ellos.
-¿Y eso te parece justo? ¿Te parece bien?
-Me parece horrible, pero no perdonaré a nadie que te haga daño. No sé si te ha quedado claro ya, Dafne, pero pienso acabar con mi propio padre por lo que te hizo. No voy a tener escrúpulos en este asunto. ¿Los tendrías tú si estuvieses en mi sitio?
Lo miré mal por obligarme a planteármelo, a imaginármelo. Lo miré mal porque me hizo sentir una persona horrible cuando me di cuenta de que yo tampoco tendría escrúpulos.
-El amor es una mierda.-dije sin más.-Se supone que estar enamorado te convierte en buena persona, no en una persona cruel y despiadada. No deberíamos anteponer al otro a los demás. Vale más la vida de muchas personas que la de una sola.
-Me da igual.
-No debería darnos igual.
-Te voy a traer de vuelta, Dafne, caiga quien caiga y le pese a quien le pese.
por fin has actualizado...
ResponderEliminarmuy bonito todo pero aun sigo con la intriga...
y sigue...no me dejes otra vez igual xD