Los días pasaron muy lentos, tan lentos que parecían semanas. Incluso para mi, una fantasma cualquiera al que el tiempo ya ha dejado de servir.
Alex volvió a casi no dirigirme la palabra. Se pasaba todo su tiempo intentando establecer un plan “perfecto” para atacarme (entiéndase a mi cuerpo). Yo pasaba poco tiempo con él, porque ese no era mi Alex…
Pasé la mayoría del tiempo con Max, era bastante curioso que en vida apenas lo soportase a veces y ahora fuese yo la que iba a buscarle porque me sentía sola y perdida… hablé mucho con él del tema del ataque a mi cuerpo, y él sí pareció entenderlo. Así que tras unas pocas de conversaciones, decidí transformar mi plan en uno en el que él sí pudiese ayudarme.
-También podrías hacerlo tú.
-¿Qué dices, Dafne?-me preguntó, mirándome como si se preguntase si un fantasma podía enloquecer tan pronto. Yo fruncí el ceño. No consideraba haber dicho ninguna locura.
-Está claro que lo que ocurre contigo y con Alex es muy parecido a lo que ocurrió con mi cuerpo… por eso cuando Alex está medio inconsciente tú “ocupas” su cuerpo… obviamente no es igual, en vuestro caso tú no ocupas cuerpo, sino que simplemente te hacer corpóreo. Pero no debe diferenciarse mucho. Tu alma reconoce la similitud de tu verdadero cuerpo con el cuerpo de Alex, y cada vez que su alma está cerca de separarse de su cuerpo, tú vuelves un poco…
-Vaya… nunca se me había ocurrido esa explicación…-se quedó muy serio, dándome a entender que mi teoría no le resultaba del todo inverosímil.
-Así pues-continué, obviando su cara de “vaya descubrimiento has hecho”.-si consiguiésemos dejar inconsciente a Alex… tú podrías atacar mi cuerpo.
-Eso es una locura.
-¡No lo es! Mi cuerpo reconocería que en el fondo tú eres Alex. Seguiría sin atacarte y, aunque lo hiciese, en fin, no puede hacerte nada. Alex estaría a salvo, y sus lobos también.
-¿Por qué te importan tanto los lobos de Alex?
-Porque, como él mismo me explicó, cuando matan a uno de tus lobos, lo sientes, te desgarras por dentro y mueres un poco también. No permitiré que nada le haga daño. Preferiría…-tomé aire.-preferiría que me matase sin querer él a que la loba que hay en mi cuerpo pudiese hacerle nada a uno de sus lobos y con ellos, a Alex. No lo entiendes, claro.
-No. No lo entiendo porque yo no soy como vosotros. Pero más o menos sí. En definitivas cuentas, me estás pidiendo que lo haga yo, porque si no se pudiese, prefieres morir tú a que le pase lo más mínimo a él.-asentí.- ¿Y cómo crees que se lo tomaría?
-Eso no es lo importante. Lo importante es que él permanezca sano y salvo. Ya he dejado claro que qué yo muera en esta historia no es la prioridad. La prioridad ha sido y sigue siendo Alex. Él es el protagonista de esta historia.
-Para él la protagonista has sido y serás tú.
-No, los protagonistas no mueren. Él es la prioridad, y pienso protegerlo como pueda…
-Dafne… no le puedes hacer eso. No puedes buscar una forma de dejarlo inconsciente para luego buscar tu propia muerte… sabes que si te ataco probablemente no sobrevivas… nadie puede dejar a nadie a punto de morir de esa forma… a ti te dejaron así porque lo hizo un lobo bajo las órdenes de Arturo…
Tomé mucho aire antes de decir lo siguiente. Y de haber podido, probablemente hubiese derramado muchas lágrimas.
-Desde que surgió esa idea en la cabeza de Alex supe que solo habría una opción. O que al menos, por muchas que haya, todas llevarán a la misma consecuencia. Voy a morir. Si me atacan los lobos de Alex, mi cuerpo reaccionará y los atacará, tal vez lo consigan o tal vez mueran en el intento. Si me ataca Alex, no será capaz de atacarme con el suficiente control y acabará matándome…
-Y aún sabiéndolo, prefieres que sea él el que te ataque aún cuando si lo hiciesen los lobos sí tendrías una posibilidad…
-¡Pues claro! Siempre preferiré la opción en la que Alex se salva.-le dije.
-¿Cómo puedes hablar así de tu propia muerte?-me chilló.
-¿No entiendes que yo ya estoy muerta? ¡Soy un fantasma, Max! Ya es tarde. Queda una pequeña y ridícula esperanza… y esa esperanza puede traer más desgracia que felicidad.
-Si Alex se enterase de tu plan no te lo perdonaría.
-No necesito que me perdone. La verdad, me viene mejor que me odie. Así no me echará de menos, ni pensará en mi… todo sería más fácil si me odiase.
-No te va a odiar, Dafne, le vas a destrozar la vida.
-Max… yo te veía porque tenía que ayudarte en tu asunto pendiente… y tu asunto pendiente era Alex. Si yo muero, ya no habrá peligro. Tú podrás avanzar. Serás libre y descansarás después de tantos años. Que yo muera es lo mejor que puede pasar.
-¡Maldita sea, Dafne! ¡Vuestra historia tenía que funcionar! ¡Te prometí que lo vuestro sería distinto!-esta vez era él el que sonaba como si estuviese llorando. Me encogió el corazón verle así. Pero estaba decidida.
-Nuestra historia siempre ha estado igual de maldita que la vuestra, Max. Tú lo dijiste, iba a volver a pasar lo mismo, solo que está vez era la chica y no el chico la que moría.
Permanecimos mucho rato en silencio.
-Yo no quiero avanzar… yo quería avanzar para estar con ella, pero ella no está allí.
-Pero este no es tu sitio.
-Ni ese será el tuyo.-moví la cabeza de un lado a otro.
-Enséñame como hacerle dormir… como dejarlo inconsciente.
-No puedes hacerle eso Dafne.
-Enséñame…-le supliqué. Tomó aire.
-Dafne…
-Por favor…
-Solo prométeme que te despedirás de él. Prométeme que al menos le dejarás decirte adiós.
-Te lo prometo.
vale asi si me gusta ademas de que van quedando las cosas cada vez mas claras...espero que no pares otra vez...
ResponderEliminarbss conejitaa!