jueves, 26 de agosto de 2010

B

-Dafne, ese no puede ser tu cuerpo.
-Pues lo es.
-No, si fuese tu cuerpo, tú no podrías estar aquí, si tu cuerpo siguiese intacto, como lo está ese, tú seguirías viva. Ya te expliqué que no era fácil matarte, para hacerlo tuvo que destrozar tu cuerpo.
-Pues no lo hizo.
-¡Pero eso es imposible!-lo miré muy mal, demasiado mal tal vez. Y para acompañar a la mirada enfurecida de un fantasma, se me escapó un gruñido directamente desde la garganta. Vi el miedo en sus ojos y reaccioné rápido, volví a la normalidad recordándome lo difícil que era cuando Max se pasaba conmigo de ese modo. Pero yo no me imaginaba como alguien que diese miedo ni mucho menos, por eso me impactó tanto ver como el cuerpo de Alex temblaba ligeramente.
-Lo siento.-tuve que esperar unos segundos antes de que Alex volviese a la normalidad, pero al menos, el se recuperaba en mucho menos tiempo del que yo lo hacía.
-¡Vaya!-después de “volver en sí” parecía maravillado con mi nuevo don fantasmal para asustar. Yo, por mi parte, me sentía un tanto avergonzada por mi comportamiento.
-Voy a seguir…la.-iba a decir “me” pero no era yo quien estaba en ese cuerpo, por mucho que me perteneciera.
-No.-fue un no rotundo. Que irónico que ahora me estuviese dando órdenes cuando hacía solo unos segundos había estado tiritando de puro terror por mi culpa.
-Claro que sí, es mi cuerpo el que está ahí abajo.
Y sin decir una palabra más, atravesé su pared hacia el exterior y me dejé caer sobre el jardín. Ventajas de ser un fantasma, supongo, todo no podía ser malo.
Una vez cerca de “ella” pude ver claramente que era mi cuerpo, sin lugar a ninguna duda. Era yo. Me quedé boquiabierta y empecé a pensar en porque mi cuerpo seguía allí, en el mundo de los vivos, y yo me pudría en el mundo de los muertos. Un ataque de ira (que afortunadamente pude controlar a tiempo) me inundó. Cuando me fui a dar cuenta, había desaparecido entre algunos árboles y Alex estaba a mi lado. Me giré de mala gana.
-No tenías que seguirme. Yo ya estoy muerta y no pueden hacerme nada.
-Me da igual.-suspiré y seguí a la sombra en la que se había convertido mi cuerpo. Estábamos muy cerca, así que Alex procuraba no hacer ruido, e incluso yo lo intentaba, nunca se sabe cuando un humano puede tener la capacidad de ver/oír/sentir a un fantasma.
“¿Te convences?”Pensé en alto, y en un tono algo pedante, para ser sinceros.
“No lo sé.” me contestó tras unos segundos. “Nada de esto tiene lógica alguna.”
“No es lógico, pero que no lo sea no significa que sea mentira, ¿no?” no me contestó, simplemente se encogió de hombros. Tras unos minutos más persiguiendo a mi cuerpo y a su ocupante, Alex se paró en seco y siseó un poco entre dientes, como si estuviese furioso. “¡Calla, imbécil! ¡Te va a escuchar!”
-Ya me ha escuchado.-no se molestó en pensarlo, simplemente lo dijo. Entrecerré los ojos y pensé en como se había dado cuenta de eso, de pronto lo supe. Pocos metros más allá de donde estábamos, apareció un enorme lobo, que nos enseñaba los dientes, complacido de tener algo que llevarse a la boca. Yo no me asusté mucho, claro, a mi ya poco podía hacerme, pero Alex… eso ya me asustaba más.-Están demasiado lejos... están demasiado lejos…
-¿Quiénes?
-Mis lobos.-murmuró, dando un par de pasos atrás. Cogí mucho aire, o hice como que lo cogía, costumbres de la vida que debía seguir teniendo ahora, supongo.
-Pues corre y vete.
-No podré correr mucho, me cogerá. Necesito tiempo para que mis lobos lleguen aquí.
-No tenemos tiempo.-rechiné los dientes ante el lío en el que había metido a Alex.-No deberías haberme seguido.
-Cállate.-dio otro par de pasos atrás, muy lento. Yo, en cambio, me adelanté.-¿Se puede saber qué demonios estás haciendo?
-Intento darte el tiempo que necesitas.
-¿Cómo?
-Los lobos pueden ver a los fantasmas, ¿no?
-No va a pararse a escucharte.
-Bueno, ¿se te ocurre algún plan mejor?-contrajo la cara, y yo me adelanté otro par de pasos. Ya estaba muy cerca del lobo y lo miré fijamente a los ojos. Este también tenía ojos de persona, pero de una persona… demasiado oscura.-Por favor…-no había pensado mucho en qué decirle, la verdad. El lobo permanecía con los ojos fijos en Alex, mientras salivaba. Obviaba mi presencia, al parecer, no podía compararme al olor de Alex.-Por favor…-tenía que conseguirlo, tenía que darle la oportunidad de escapar a Alex, no podía dejar que ese lobo lo despedazase y lo enviase a mi mundo, él debía vivir. Estos sentimientos debieron de impregnar mi voz, por que el lobo dejó de mirar a Alex y me miró a mí. Giró un poco la cabeza hacia un lado, como si estuviese evaluándome.-No lo mates… no lo hagas… por favor.-desvió sus ojos hacia Alex, pero volvió a mirarme.-Él no debería estar aquí… me ha seguido, solo quería que yo estuviese bien (que estupidez, como si le pudiese pasar algo a un espíritu)-Por favor… por favor…-no me salían otras palabras. El lobo volvió a mirar a Alex, tardó un poco más que antes en volver a posar sus ojos de persona en mí, y cuando lo hizo, sus ojos eran un poco más claros.-No podría soportar que lo matases, ¿sabes? Si estuviese viva te diría que me moriría de pena si eso ocurriese, pero estando muerta esa es una afirmación un tanto estúpida. Lo más probable es que, en mi estado, enloqueciera. Dejara de ser consciente de cuanto me rodea y crease mi propio mundo feliz y completo… Por favor, puede que te hayan enviado a cumplir la misión de matarle, pero no puedes hacerme esto a mí, nadie te ha enviado a acabar conmigo y sin embargo, lo harás.- ¿Por qué Alex seguía allí parado, mirándome boquiabierto en vez de aprovechar el tiempo que le estaba dando y largarse? ¡Imbécil!-el lobo gruñó y se giró hacía Alex, pensé que era demasiado tarde, saltaría sobre él, acabaría con él… y conmigo. Tragué saliva y el lobo aulló, pero parecía más bien de dolor. Entrecerré los ojos y presté más atención. No iba a saltar, se había detenido justo a mi lado. De pronto, pasó su cabeza por debajo de mi mano, para acariciarlo. Y a él si podía acariciarlo, podía tocarlo como si yo fuese real o él un fantasma. Abrí la boca formando una O.
Alex se acercó, a salvo.
-¿Cómo lo has… hecho?-parecía alucinado.
-¿El qué?
-No se pueden robar los lobos de otros Señores así como así… los lobos tienen una enorme alianza con sus Señores… es como si no tuviesen voluntad, solo existe para ellos lo que sus Señores les digan que existe. Para robar un lobo tendrías que hacer que el lobo se doblegue a tu voluntad, pero para eso, primero debería hacerle frente a su Señor… rebelarse contra él, ¿lo entiendes? Eso es doloroso para ellos, como si se desgarraran por dentro…
-Oh.-no esperaba aquel torrente de información.-entonces…-miré al lobo, que aún seguía feliz bajo mi mano.
-Ese lobo es tuyo.
-Bueno… me lo he robado a mi misma ¿no?-si era de quien estaba en mi cuerpo, se lo merecía.
-No.
-Entonces…
-Se lo has robado a mi padre. Como ya me supuse, está detrás de esto.

4 comentarios:

  1. woah!!
    el padre de Alex como siempre, qué capullo

    esto... sigo sin saber exactamente que ha pasado con el cuerpo de Dafne :/

    continúa :)

    ResponderEliminar
  2. (voz de "reacción al ver alejandro" modo on) en el cuerpo de ella estaba el padre, lo sabia! lo sabia! capitulo de mundo! xD (voz de "reacción al ver alejandro" modo off)
    Esto está muy interesante, no vuelvas a hacer parón y sigue escribiendo.

    besuss!

    ResponderEliminar
  3. que no Fran

    El cuerpo zombie de Dafne quiere comerse su propio espíritu fantasmal *ñam ñam

    xDDDDDDDDDDDDD

    ResponderEliminar