miércoles, 10 de marzo de 2010

Día 24

Siento haber estado tan perdida, pero últimamente he estado bastante ocupada entre exámenes y otras cosas que ya os iré contando…
En primer lugar, el otro día estuve en casa de Alex (otra vez) dándole clases a sus hermanos. La abuela ha acordado con su madre que vaya tres tardes a la semana, aunque si me dijesen que fuese toda la semana, iría sin pensármelo dos veces, a pesar de lo pesado que está últimamente Max (incluso más que de costumbre) con que me aleje de Alex.
Así que el otro día, después de terminar las clases, Alex se ofreció amablemente a enseñarme la casa y yo no quise ser descortés. Incluso me enseñó el despacho de su padre (señor al que todavía no había conocido) donde Max se puso muy nervioso.
-Dafne, sal de aquí.-me dijo, bueno, casi me ordenó, pero yo ya había aprendido a hacer oídos sordos cuando había alguien delante.
-Y mira,-dijo casi a la vez Alex, sacando algo de uno de los cajones del escritorio.
-¡Salid de aquí ahora!-gritó Max, haciendo que me doliese la cabeza.
-¿Qué es eso?-dije acercándome al escritorio donde Alex estaba inclinado.
-Es un árbol genealógico.-presté más atención y me acerqué más. En los márgenes de la hoja de papel (enorme) en la que estaban escritos los nombres de toda la familia de Alex y Max, había fotos con incripciones bajo ellas. Encontré rápidamente la foto de Max pero no vi la de Alex, ni la de sus hermanos, al igual que sus nombres tampoco estaban escritos.
-No estás.-le dije,
-A mamá no le ha dado tiempo a actualizarlo. Mira, este es mi padre.-señaló una foto. En ella aparecía un hombre bastante joven, así que supuse que la foto debía tener algunos años. Entonces vi la foto que estaba justo encima de esa, con una inscripción que lo señalaba como el abuelo de Alex, o sea, como el hermano de Max, y era exactamente igual que el padre de Alex.
-Vaya, parece que en vuestra familia es muy común eso de los parecidos.-le comenté, dándome cuenta que el abuelo del padre de Alex, es decir, el padre de Max, era también exactamente igual que su hijo y su nieto.
-Supongo.-se encogió de hombros y sonrió.
-No hagas preguntas sobre eso, Dafne.-dijo Max, moví la cabeza de un lado a otro.
-¿Qué estais haciendo aquí?-una voz nos sobresaltó desde la puerta, que quedaba justamente a nuestra espalda.
-Hola papá.-le saludó Alex, claro que yo ya lo había reconocido, ante mi estaba el mismo tipo de la fotografía, sin años de más, sin señas de que el tiempo hubiese pasado. Pero... ¿a qué edad tuvo a Alex? ¿a los 11?
-Dejalo.-cortó mis pensamientos Max, que estaba mucho más tenso.-Salid de aquí, Dafne, por favor, salid de aquí.
-Ella es Dafne.-me miró mal, y no estoy inventando nadani exagerándolo, me miró con unos ojos envenenados a los que no les agrada en absoluto que yo estuviese ahí.
-Encantado.-murmuró con palabras poco ciertas.-Aún no me has contestado qué estabais haciendo aquí.
-Le estaba enseñando la casa.-le contesto Alex.
-Pues enséñale el resto de la casa, pero no volváis aquí.
-Sí, papá.-contestó Alex y me cogió de la mano, tuve que enrojecer mucho, cosa que a su padre no le gustó nada, parecía que iba a saltar en cualquier momento a comerme.
-Yo me voy ya… -me solté de Alex y di un paso hacia la puerta.
-Te acompaño a casa.
-No hace falta.-le contesté.
-Insisto.
-Te ha dicho que no hace falta, deja que se vaya.-le dijo su padre. Oh, dios mio, le faltaba saltar sobre mi y arrancarme los ojos. Max me miró mal a la vez que preocupado.
-Voy a acompañarla.-se reveló Alex.
-No dejes que se enfade.-me susurró Max. Fue extraño, era la primera vez que susurraba, como si alguien más lo fuese a escuchar.
-Adiós.-y me escabullí de allí como pude, huyendo de que Alex me acompañase.

Al llegar a casa Max, que había desaparecido durante toda la vuelta, ya estaba en mi habitación “sentado” y esperándome.
-Ese hombre me da miedo.-le dije, sentándome a su lado. Si las miradas matasen, Max me estaría cometiendo asesinato.
-Llevo advirtiéndote desde que conociste a Alex que te alejases de esa casa.
-Tampoco puede ser malo, en fin, después de todo es el padre de Alex.
-Ese hombre me ha escuchado, Dafne.
-¿Qué?-me sorprendí.
-Por eso te he susurrado. Sé que no me veía, porque revisó la habitación al oírme hablar, pero me escuchó. Y sabe que tú me escuchas. Y peor aún, a saber que puede estar imaginándose en estos momentos.
-¿Imaginándose?
-Sí, algo muy peligroso para ti, e incluso para Alex.-no me preocupó en absoluto la parte en la que me ponía en peligro a mi. Pero la parte de Alex era muy diferente…
-¿Qué va a hacerle a Alex?
-Espero que nada.-frunció el ceño. Me levanté de la cama y me acerqué a la mesa.
-Max… si me alejo de Alex… estará a salvo, ¿verdad?
-Sí.
-¿Seguro?
-Créeme, en estos momentos, eres la única que lo está poniendo en peligro.
-Está bien.-acabé accediendo a la vez que en algún lugar de mi corazón se escuchaba el ruido de cristales rotos.-Si con eso está a salvo, lo haré.-casi ni noté la lágrima que resbalaba por mi mejilla. Max me miró con preocupación y compasión, sonreí ante el hecho de que un fantasma sintiese pena de mi.
-Es lo mejor, Dafne, sino no te lo estaría pidiendo…
-Lo sé… ese hombre…-me dio un escalofrío solo de recordarlo- no es… bueno y no quiero que Alex salga mal de esto. Al final te he hecho caso.
-Sé que te duele…
-No…-mentí, aunque Max leía mi mente, así que mentirle era mucho más difícil (por no decir imposible).
-Lo siento.
-No te preocupes, Max.-volví a sentarme a su lado.-Tú no tienes la culpa. En verdad debería de haberte hecho caso desde el principio, así no me habría encariñado con Alex y esto apenas me importaría… pero ya ves, soy tan egoísta que he tenido que verle las orejas al lobo para salir corriendo.-me reí, sin ganas. Pero Max se puso tenso a mi lado.-Es una broma, Max.
-Lo sé.-me miró muy serio, pero después se relajó.-Algún día podréis volver a ser amigos, de verdad. Vosotros sí lo conseguiréis.-eso tampoco me ayudó. De verdad lo agradecía, pero eso no significaba que fuese útil. Lo miré a los ojos, de pronto estaba muy cansada.
-Max, no lo hagas… enfermaré.
-Esta vez no, Dafne, te lo prometo… solo te dormirás. Mañana será otro día.
-No quiero.-gemí, cayendo en la cama y encogiéndome.
-Es lo mejor.
-No…
Y ya no recuerdo nada más.

4 comentarios:

  1. me acabas de alegrar el día =)
    todavia no he leido... que lo quiero saborear jajajajaja
    muaaaks!
    y espero k te hayan salido bien todos los examenes ^^

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  2. gracias *-*
    debemos intuír que el hecho de los parecidos y el hecho de que haya dicho ''vosotros sí lo conseguiréis'' es que esa historia ha ocurrido más veces que la de Max y la que se está produciendo ahora??
    porque a mí me da esa impresión xD

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  3. Eso de las historias repetidas en distintas épocas lo has usado en otros best sellers, y es una cosa tuya propia de ti misma para contigo misma que mola mucho. Bueno, esperemos que las historias no tengan el mismo final.

    besuss!

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