martes, 4 de mayo de 2010

Día 79

-Esto no es un secuestro.-se limitó a contestar, mientras sonreía.
-Claro que lo es.
-No, no lo es.
-¿Por qué?-me empezaba a indignar.
-Porque tú quieres estar aquí, es más, quieres estar aquí y conmigo.-fruncí el ceño.
-¿Ah, sí?
-Sí.
-¿Y tú cómo sabes eso?-achiqué los ojos mientras lo miraba y me crucé con fuerza de brazos.
-Por que has parado de gritar.-contestó, mirándome de reojo.
-Eso no significa n…
-Y también porque cuando crees que no te veo me miras y sonríes.-abrí los ojos del tirón y enrojecí un poco. Oh no. Miré por la ventanilla, tratando de mantener mi cara lo más lejos de sus ojos. Él se rió.
-No sabía que tuvieses carnet de conducir.-murmuré, tratando de alguna forma cambiar de tema.
-Hace poco que lo tengo. Un mes o así. No me gustan los coches son… lentos.-lo miré.
-Más lentos son los autobuses o más aún las personas.-él sonrió con los ojos.
-Sí, las personas normales son excesivamente lentas.-y sonrió más. Volví a girar la cabeza y miré a través de la ventanilla.
-¿Dónde vamos?
Él se encogió de hombros.
-Tú mandas.
-Pero… yo no sé donde quiero ir.
-¿Ibas a coger un autobús y no sabías a dónde?-me miró un segundo y esta vez fui yo la que me encogí de hombros.
-Pensaba coger el que más lejos me llevase por menos dinero.-me rasqué la barbilla.-No tenía ningún lugar en mente…
-En la guantera hay un mapa, cógelo y sólo dime dónde quieres ir.-le hice caso y cogí el mapa. Mientras lo desdoblaba me corté con uno de los filos.
-Au. -deje caer el mapa a mis pies y vi la sangre salir.- Oh no, sangre.- Alex paró el coche a un lado de la carretera.
-¿Qué demonios…?-me miró, me cogió la mano y la miró, casi podía sentir su mirada en mi dedo y me sentí incómoda. Lo observaba, lo doblaba, lo seguía observando, como si fuese a encontrar esa herida que ya no estaba. De pronto me miró.-Sí, las personas normales son muy lentas…-lo miré sin entender.-para todo, incluso para curarse.
Aparté mi mano de él de un tirón y miré mi dedo, después lo miré a él.
-¿Insinúas que no soy una persona?-me volví a cruzar de brazos y lo miré con rabia. Él me miró un instante y volvió a arrancar el coche.
-No. Insinúo que no eres normal.

Permanecí mucho rato callada. No me sentaron mal sus palabras, simplemente confirmaban aquello que yo ya temía. Las personas normales no se curan con tanta rapidez, pues no, claro que no. Necesitan tiempo y la marca tarda mucho en desaparecer. Yo, en cambio, no lo necesitaba. No tenía una sola cicatriz en todo el cuerpo. Ni de cuando era pequeña, que me caía y me arañaba tanto. Ni una sola. Era sospechoso para alguien tan propenso a los accidentes como yo. Ni siquiera estaba la marca de que un lobo había intentado matarme. No había nada. Nada. Era entonces un bicho raro, ¿no? Sí, lo era. No sé de qué me extraño, no había nada normal en ese pueblo. Ni siquiera yo.
-¿Te has enfadado porque te he dicho que no eres normal?-Alex me lo dijo serio, medio arrepentido, tanteándome para saber cuan mal había podido sentarme.
-No te preocupes.-y de improviso le sonreí.
-Aunque pareces completamente normal, una chica normal y corriente.-lo miré extrañada ante su comentario.-Me has sonreído, me demuestras que no hay quien os entienda.
Y volví a sonreír.
-Ya sé dónde quiero ir.
-¿Dónde?
-A casa.
-¿Quieres volver?
-No, quiero ir a mi casa de verdad. A la de siempre. A la de mis padres.
-A sus órdenes.-y siguió, sin preguntarme el camino pero yendo el la dirección correcta. Lo miré fijamente durante un rato. Y de pronto me acordé de todo, del tirón, como si una barrera hubiese mantenido todas mis dudas, mis preocupaciones, mis suposiciones y sus engaños al margen de mi.
-No sé si esto es una buena idea.-y supo en seguida de lo que estaba hablando. Claro que sí, y se puso serio, y después sonrió un poco.
-Querías respuestas, y las vas a tener.-tragué saliva, su tono me asustó.
-Quiero bajarme y seguir el camino sola.
-Sé a donde irás.
-Pues cambiaré de camino.
-¿Me tienes miedo?-esa pregunta me costó más trabajo de responder del que yo pensaba. “¡Sí!” gritó mi cerebro, con todas sus fuerzas, con su sentido común conectado y alerta. Claro que tenía que tenerle miedo, era un lobo, un hombre lobo peligroso y sin vigilancia, y ahí estaba yo, sola, sin nadie que supiese que estaba con él a excepción de Pablo, que probablemente no diría nada nunca. Estaba en un peligro mucho mayor de en el que nunca había estado. Tal y como me dijo Max cuando aún no había aprendido a escucharlo. Hay peligros a los que conviene no hacerles frente, y allí estaba yo, frente a él, en un coche con las puertas cerradas, posiblemente pudiese convertirme en su cena cuando llegase la noche.
Luego vino el “no” rotundo de mi corazón, que contradijo cada uno de los puntos anteriores. No le tenía miedo. Él era Alex al margen de en lo que se convirtiese por la noche. Además, ese lobo en el que se convertía me había salvado la vida, por lo que cuando se transformaba debía tener conciencia de quien era, debía seguir siendo Alex. No estaba en peligro con él, en realidad estaba segura, a salvo. Incluso mucho más a salvo que sin él.
Pero aún con todo, no supe responderle. Así que se rió.
-Tú no eres peligroso.-dije simplemente, eludiendo la pregunta. Aceptar que no era peligroso no era lo mismo que aceptar que no me diese miedo y él lo supo.
-No has hecho ninguna pregunta aún.
-Estoy empezando a replantearme el hecho de si quiero saber las respuestas.-me encogí en mi asiento. Tan solo de pensar en escuchar a Alex diciendo “Sí, soy un hombre lobo” me causaba escalofríos, aunque cada vez me quedasen menos dudas de que era así.
-Oh, vamos. Te ibas porque no tenías respuestas, y ahora que te las ofrezco no las quieres.
-Bueno, sigo aquí, largándome, puede que ya no quiera esas respuestas.
-Pero te largas conmigo.
-Me secuestras.
-Te salvo.
-¿De qué?
-Hay… cosas mucho más peligrosas que yo por ahí sueltas. Y van a por ti.
-¿Por qué?
-No tengo una explicación razonable sobre ese punto.
-¿Cómo puedes ver a Max?
-Vaya, parece que al fin has decido hacer algunas preguntas.
-Unas pocas de respuestas no me harán daño.
-No sé como veo a Max.
-Pues vaya respuesta.
-No sé como funciona esto. Fue… de pronto.
-¿De pronto?
-Empecé a sentirme muy mal, en verdad solo me sentía bien cuando estaba contigo y de pronto, me dejaste.-hablaba como si en algún momento hubiese habido una relación entre nosotros.-entonces me sentí peor y volví a buscarte, tratando de que me dieses una explicación… de que volvieses. Y lo conseguí, el día del… bueno, ya sabes…
-Del funeral de la abuela.-lo dije sin dolor, lo dije sin ningún tono en la voz. Lo dije como alguien que sabe que mi abuela seguía por ahí, en algún rincón. Él me miró, entendiéndolo.
-Volví muy feliz a casa… pero todo eso se desvaneció cuando vi a tu abuela en mi habitación. Que ridiculez, veía visiones. Me asusté, me auto convencí de que aquello no era real y casi me lo creí-sonreí al pensar que era lo mismo que yo había hecho en su momento con Max.-pero no se iba, y se fue volviendo más y más real a cada día que iba pasando. Y me decía que te dejase, que no me convenías, que yo no te convenía a ti. Más estupideces. ¿Cómo no me ibas a convenir si eras la única que sacaba lo bueno que había en mi? ¿Cómo no te iba a convenir yo? No se me ocurría nadie que pudiese hacer por ti más de lo que yo estaba dispuesto a hacer.
-Me dejaste.-le susurré, recordando el dolor que aquello me causó.
-Tu abuela me explicó… cosas. Cosas horribles, cosas que poco a poco y sin darme apenas cuenta, fui haciendo. Te dejé, sí, tu abuela tenía razón, no te convenía y en cierto modo, tú a mi tampoco. Por muy horrible que pueda sonar, los días siguientes al funeral de tu abuela fueron los mejores de mi vida. Estar contigo tanto tiempo me sentaba bien, estaba mucho más que feliz, estaba eufórico. Pero cuando llegaba a casa… el mundo se derrumbaba, sentía que la cabeza me iba a explotar, bueno, más bien, sentía que el cuerpo me iba a explotar y me iba a reducir a trocitos minúsculos. Aguanté demasiado… ¿recuerdas la primera vez que me colé en tu balcón?-asentí. Recordaba todas las cosas que había hecho o dicho desde que lo conocía.-Esa noche fue cuando pasó… sentí que explotaba de verdad, en un segundo pensé que me moría, en serio… y de pronto, una libertad tan enorme que ni siquiera podría describirla. Un sentimiento único. Y correr, y saltar, y gritar, como si nada existiese en el mundo salvo yo y mi preciosa libertad. La felicidad, sí, me sentía feliz. Y de pronto, en mitad de ese estado en el que me encontraba, en el que no existía nada más… te vi. Estabas allí, tirada en el suelo, pálida, asustada, en peligro. Y me lancé a salvarte sin entender muy bien ni como, me lancé contra aquel lobo enorme… y ya no recordaba nada. De pronto me estaba despertando, tirado en mitad del bosque. Estaba solo y me sangraba la cara, pero resistí la tentación de limpiármela y caer desmayado y salí en tu busca, a tu casa, a tu cuarto, a saber que estabas bien… cuando te encontré a salvo, me sentí tranquilo, bueno, todo lo tranquilo que podía estar. Me di cuenta de lo que pasaba, que estabas en peligro porque no me controlaba, porque hacía cosas sin saber que las hacía. Tu abuela me lo había avisado y yo no le había hecho caso, hasta que casi fue demasiado tarde. Así que me alejé de ti aunque eso solo hiciese que me sintiese peor poco a poco, aunque me fuese matando el alma sin piedad. Te ponía a salvo, supongo que eso cuenta a mi favor.-no me había mirado en todo su monólogo, pero lo hizo en ese instante, me miró de reojo y me encontró un tanto confusa, acababa de saber como vivió él aquello, él, que no había estado allí… me había salvado la vida más veces de las que yo sabía. Tragué saliva, aún perpleja, aún confusa.
-Sigue.
-Supongo que ver fantasmas es cosa de lo que soy, por eso veo a Max.
-Desde esa noche.
-Desde esa noche.-repitió él.
-Me has dado más respuestas de las que había pedido.-me giré incómoda y asustada. Abrí la ventanilla y casi saqué la cabeza entera, necesitaba aire, en realidad necesitaba bajarme del coche, salir corriendo, esconderme y llorar, pero estaba segura que esa opción no estaba permitida por Alex.
-Tenía que explicártelo. Te dejé sin más, sin una sola explicación razonable. Te lo merecías. Tenía que explicarte porque no podía estar contigo, era peligroso, te ponía en un peligro mucho…
-más enorme de en el que hubiese estado nunca.-terminé su frase, aún con la cabeza fuera, sin mirarlo.
-No podía dejar que anduvieses por ahí con un hombre…
-No.-me giré, rápida, seria, más asustada aún.-No… no lo digas, no lo digas por favor.
-Pero… ya lo sabes.
-No, no sé nada. Solo sé que me has ayudado, que me has salvado la vida en más de una ocasión y que eres Alex. Me basta con eso. No necesito nada más.-lo miré, suplicante. Claro que lo sabía, maldita sea, no era estúpida. Pero no podría soportar que me lo dijese él, que me lo asegurase, me sentía más a salvo pensándolo, creyéndolo, imaginándolo, que si era una realidad, que si me lo confirmaba, que si la ilusión se esfumaba y solo dejaba un lobo allí, frente a mi, sin Alex, sin protección, solo con miedo. Cogí aire y traté de relajarme. Cerré los ojos. Esto era peor aún que los chillidos de Max. Mucho peor, se trataba de Alex.
-No creí que te fuese a afectar tanto.-lo miré, con esa mirada con la que si pudieses matarías a alguien.
-No soy de plástico.-le contesté, fría y seria. Volvió a detener el coche y me miró, tan fijamente que me hizo sentir incómoda.
-Y después de todo esto… ¿me tienes miedo ahora?-esperaba esa pregunta, y pensé que ahora sería más difícil, que después de todo eso estaría aterrorizada, me saldría por la ventanilla bajada aunque fuera y huiría de él a la primera oportunidad que tuviese, pero sin embargo, la respuesta se escapó de mis labios incluso antes de pensar todo esto.
-No.
-¿Estás segura?
-No puedo tener miedo de un héroe.
-Pero si de un monstruo.
-No veo ninguno por aquí. Solo veo a alguien que se arriesgado por mi, que me ha salvado, ayudado, rescatado, sacado del agujero en el que estaba. Yo no veo al…-no, no lo iba a decir.-Yo veo al chico, yo veo a Alex.
Se acercó lentamente a mí, muy lentamente, casi con cuidado, mirándome, estudiando mi reacción. Se me aceleró la respiración y de pronto la contuve. Oh, no no no no no no. Ahora no, al final tendría que salir por la ventana de verdad. Me quedé allí parada, esperando lo que demonios tuviese que pasar, con más miedo que ganas. No quería que me besase. Pensaréis que soy tonta, probablemente lo pueda ser… pero cuando os secuestren para contaros ese tipo de cosas os pensaréis mejor el ir dando besos por ahí. Y sin embargo, no me aparté, por que, en una parte (una parte descomunalmente enorme) deseaba que cruzase la distancia que nos separaba en esos momentos. Se paró a menos de 5 cm de mi, sin apartar los ojos de mi ni un solo instante. Luego sonrió, levantó un poco la cabeza y depositó su beso en mi frente.
Busqué todo el aire que me faltaba, y él se rió.
-Ya sé porque me gustaste tanto.-sonrió y me miró antes de arrancar.-Y no creas que la próxima vez lo dejaré escapar. Te he dado hoy la tregua, porque creo que has tenido suficientes emociones fuertes, pero no se me ha escapado como me mirabas, o como contenías la respiración, o como mirabas la ventana buscando una forma eficaz de salir de este coche.-después se rió.-No es que estés en estado se shock, no te equivoques ni te engañes a ti misma. En verdad es mucho más sencillo que todo esto, si hubiese pasado en cualquier rincón del mundo y un universo en el que yo fuese normal y tú también, también hubieses tenido miedo, incluso más que el que estás teniendo ahora. Tú no tienes miedo de los hombres…
-¡Shhh!
Sonrió más.
-A lo que tú tienes miedo, es a depender de alguien, a que alguien te preocupe más de lo que puedas soportar, a querer tanto a alguien que, cuando lo pierdas, no sepas que será de ti. Y teniendo en cuenta la vida que llevo, perderme puede ser fácil… A lo que usted tiene miedo, señorita Dafne, es al amor, a que la amen y a que usted ame a otra persona.
Y dicho esto, arrancó, como si tal cosa, como si el señorito Alex no hubiese acertado de pleno.

6 comentarios:

  1. Qué perspicaz es este chico :P

    ¿Y ahora qué pasará con Max? Jo, me caía bien ese entrometido fantasma xD

    Sigue así

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  2. Eso digo yo, donde te dejas a Max?
    Hay por ahí una serie de frases que me encantan xD

    besuss!

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  3. uuuuu ^^ me encanta!!esto se pone cada vez mas interesante!!

    esperando con impaciencia...creo que al final si estare para esa borrachera el 15..xD

    bss peke!!

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  4. Pss... hombres lobos? chica sigo tu historia y las que escribias en fotolog. me decepcionas todas iguales y ahora hombres lobos como si no tuvieramos suficiente con crepùsculo..triste muy triste. deja de escribir sobre hisorias para niñas de 13 años.o añade algo diferente...mas intriga sobre otra cosa.Saludos. Ya me pasaré

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  5. Para clave:
    Si te decepciona, no hace falta que vuelvas a pasar. Criticar y que luego digas que ya volverás, hij@... tú eres masoquista xD

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  6. tengo q decir q me esta gustando muxo!!
    ya se q no te firmo en todas las actualizaciones... pero con una hermana como la mia es un milagro q pueda tocar el portatil una vez a la semana jajajajaj
    intentare estar mas atenta a la proxima lo prometo.
    yo tambien exo de menos a Max y a diferencia de los otros comentarios Pablo me parece un personaje muy interesante, tiene q aparecer mas me gusta su estilo, es un listillo sabelotodo pero casi todas las historias tienen uno no?

    weno esto se lo dedico a "Clave":
    Mira niñ@ si no te gusta la historia no te pases por el blog y si lo haces no comentes, de este modo nos ahorras tener q leer estupidecs y puedes invertir tu tiempo en algo mas interesante. Y que dios nos libre si te lo impedimos!!!!
    A lo referente a la historia a mi me parece bastante buena teniendo en cuenta q quien la escribe lo hace en su tiempo libre y solo tiene 18 años, si lo q quieres leer un best seller llegate a una libreria o a una biblioteca son esos lugares sonde hay muchas estanterias con libros, se diferencian en q la primera tienes q pagar por llevarte un libro...
    lo que yo no entiendo es xq criticas a alguien que tiene mas talento y creatividad que tú, ni siquiera sabemos si escribes pero si q sabemos q criticas. No todo el mundo puede escribir una historia interesante y como tu misma has dixo ya ha escrito antes varias, ya me gustaria a mi verte intentar escribir tan solo una historia
    Sobre tu comentario en donde dices q la historia tiene q tenar mas intriga yo te pregunto: Deverdad estamos leyendo lo mismo en este blog?? X lo q yo he leido hay un fantasma con asuntos pendientes, un chico que es un licantropo, una chica que se sana sus heridas en un periodo muy corto de tiempo y no sabe como ni xq, y un chico sabelotodo y entrometido (a mi me encanta este personaje)q te saca de quicio. Chaval/a si quieres mas intriga leete el Codigo Da Vinci aunque dudo mucho q seas capaz de ello.
    weno volvamos a tu comentario, tienes algo en contra de los hombres lobo?? xq a mi me parece un tema tan bueno como cualquier otro y para ser exacto se habla de hombres lobo y fantasmas.
    Y como fan q soy de Crepúsculo (los libros y las peliculas)solo decirte q cuando seas capaz de escribir un libro que venda mas de 70.000.000 de ejemplares en todo el mundo entonces tendras todo el derecho del mundo para burlarte de la saga crepúsculo. Mientras tanto puedes morderte la lengua con cuidado de no envenenarte.

    Que agusto se queda una cuando dice unas cuantas verdades, es como quitarse un gran peso de encima.
    Espero q actualices pronto y no te olvides de Pablo.
    (>_<)hasta la proxima
    Bss

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